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PINTURAS EN EL MURO DE LA IGLESIA

 

 

 

 

Las paredes se encuentran cubiertas de pinturas, unas más definidas que otras, pero se adivina su gran valor artístico. Cuando se termine la restauración (muy lenta por cierto-2006) se apreciarán en toda su magnitud y cobrarán la importancia que se merecen.
(Fotos de Fraberd - Abril/06)

 

 

 

Otra muestra de las pinturas que cubren las paredes del templo. Estas en mejor estado de recuperación, después de haber retirado las capas de pañete que las ocultaba.
(Fotos de Fraberd - Abril/06)

 

Una lástima el daño que sufrieron al intervenir las paredes cubriéndolas con pañetes, pero se alcanza a insinuar la majestuosidad de los frescos y los detalles que dejaron artistas de primer orden.

 

 

 

ARTES PLÁSTICAS

PINTURA MURAL DEL TEMPLO DE TURMEQUE

PINTURAS DESCUBIERTAS RECIENTEMENTE

 

Aunque falta precisar la información, se tiene entendido que alrededor de 1636 comienza la decoración con los murales en el templo parroquial, o sea la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, obra que mide aproximadamente 520 m2 y por ello, guardadas proporciones, es catalogada como la Capilla Sixtina de América Latina.

Un hecho casual permitió que en 1988 fueran redescubiertas, cuando se llevaban a cabo trabajos de decoración al interior de la Iglesia y, considerando su valor, se notificó a Monumentos Nacionales y Colcultura, que enviaron profesionales a inspeccionarlas y se comienza el proceso de retirar el pañete que las cubría. Más tarde la tarea de recuperarlas la continuó el Ministerio de Cultura, que contrató estudios, diagnósticos y produjo la intervención de todas las pinturas y la restauración de las del muro norte, quedando pendientes las zonas restantes.

El conjunto de pinturas murales tiene, como cabe suponer, una temática religiosa “relacionada con escenas de la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, escenas marianas y de santos, para un total de 28 escenas distribuidas en el ábside, presbiterio, nave y sotocoro, las cuales fueron utilizadas corno herramienta para la evangelización. Estas pinturas se destacan como documento histórico y estético por el significado que tienen para la comunidad y por su calidad técnica.[1]

PINTURAS TRAS EL ALTAR MAYOR

Detrás del altar mayor se encuentra la pared completamente decorada. Es una gran extensión pictórica que está tratando de ser recuperada, aunque por el momento (2006) está en la forma que aparece en la fotografía. Toda esta parte está sin restaurar y se hace necesaria una presión hacia el Ministerio de Cultura para que destine los presupuestos necesarios para no dejar inconclusa esta joya artística. (Foto Fraberd)

El seguimiento de varias fuentes, especialmente el historiador Guillermo Hernández de Alba, permite afirmar que el afamado pintor Baltasar de Figueroa (El Viejo), que había nacido hacia el año 1600 en Sevilla, España, “vino a Santafé de Bogotá, y luego se trasladó a Mariquita. Contrajo matrimonio con doña Catalina de Saucedo, de la cual tuvieron tres hijos llamados Melchor, Gaspar y Bartolomé, que luego habrían de ser célebres pintores. Enviudó y se estableció en Turmequé para trabajar en las pinturas que adornan la iglesia. Allí casó en segundas nupcias con la india Inés”, de quien tuvo siete hijos. “Debió morir en Turmequé”.


"Se puede considerar a Baltasar de Figueroa como el iniciador de nuestra pintura colonial, ya que él enseñó a sus hijos los rudimentos del arte que había aprendido en España. Sus hijos y sus nietos fundaron más tarde el famoso taller en el cual se habrían de formar los grandes maestros de la Colonia”.[2]

Curiosamente, con la primera esposa los hijos fueron pintores y con la segunda, la mayoría fueron religiosos.

Su hijo Gaspar de Figueroa nació en Mariquita en 1594. Se formó inicialmente en el taller que montó su padre en Turmequé y luego se trasladó a Mariquita. En 1637 ya era un pintor activo y al poco tiempo estableció en Santafé su propio taller; además, ocupó el cargo de alférez de milicias en Santafé de Bogotá. Murió en Bogotá, el 12 de diciembre de 1658.

“Los historiadores del arte aún no han realizado un estudio documentado que permita distinguir las características formales de Gaspar y de su hijo Baltasar de Vargas Figueroa, pues al trabajar los dos en un mismo taller, en algunas obras se advierte la intervención de ambos, lo que dificulta y confunde la atribución correspondiente. Casado con Lorenza de Vargas, tuvieron nueve hijos; el más notable de ellos es el pintor conocido como Baltasar de Vargas Figueroa”. [3]

De las pinturas que ejecutó Baltasar, El Viejo, en compañía de sus hijos mayores en Turmequé, “hay más de 15 telas que representan los misterios de la vida de Jesucristo, erróneamente atribuidas a Vásquez. Entre los más notables podemos mencionar: Los desposorios de la Virgen, el Nacimiento, la Purificación, la Huída a Egipto”[4], San Pedro, etc. (Véase Museos).

El hecho de que no haya ninguna mención de las pinturas en los documentos históricos hace suponer que fueron cubiertas entre los siglos XVIII y XX.

Durante el tiempo que permaneció en el municipio el taller de los Figueroa, es posible que ellos y sus alumnos hayan trabajado, tanto en los muros del templo como en los cuadros que reposan en la casa cural. Pudo ser por encargo de las autoridades o por la dinámica pedagógica de su propio taller que pintaron en los muros laterales y en el que queda tras el Altar Mayor, frescos relativos a la virgen y los ángeles, al paraíso terrenal, a la creación y a diferentes temas religiosos con temática similar a las pinturas existentes en la Capilla Sixtina del Vaticano.

En Agosto de 2007 el Ministerio de Cultura, luego de la convocatoria correspondiente, adjudicó la licitación para continuar los trabajos de restauración y firmó el contrato Nº 1732/ 07, que tuvo una duración de 13 meses y terminó en Enero de 2009.[5] Esta parte fue presentada al público en acto celebrado el 14 de Marzo con la presencia de la Ministra de Cultura y autoridades departamentales.

Entre las accciones que se realizaron están: en la parte estructural, la consolidación del soporte (que presentaba decohesión y desprendimiento del revoque o pañete al muro), colocación de pañetes en el zócalo y grandes faltantes y resanes en las zonas con policromía y finalmente la integración cromática y presentación estética. El interventor de los trabajos fue el restaurador Héctor Prieto y la supervisión estuvo a cargo de la Dirección de Patrimonio, bajo la responsabilidad de la restauradora Eugenia Serpa I., encargada de Bienes Muebles del Mincultura.

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1. Parte de esta información está tomada del artículo “Continúan los trabajos de restauración de las pinturas murales en la Iglesia del Rosario de Turmequé”, escrito por Isabel Cristina Quintero para el Periódico “Alto Turmequé”, Nº 1, Mayo de 2008.

2. HERNÁNDEZ DE ALBA, Guillermo, Teatro del Arte Colonial. Litografía Colombia, Bogotá, 1938

3. URIBE Mallarino, Fernando, Gaspar de Figueroa, obtenido en: www.condolencias.com

4. HERNÁNDEZ DE ALBA, Guillermo, Ob. Cit.

5.  La firma ganadora fue la Unión Temporal “Turmequé TEYFU” y el equipo restaurador fue conformado por el Director de los trabajos, Juan de Jesús Guerrero, cinco profesionales restauradores: Temístocles Suárez, Luz Delia Bohórquez N., Isabel Cristina Quintero D., Margarita María Acosta P. y Margarita María Vásquez C., además de auxiliares y ayudantes de restauración.

 

 

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Estado de una pintura en proceso de restauración en Mayo de 2008.
 
   
   
 
Investigación: EUFRASIO BERNAL DUFFO, I.G. - Diseño y Desarrollo: VICTOR MANUEL BUITRAGO TELLEZ. Derechos Reservados®2008