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ARTES PLÁSTICAS

ARQUITECTURA RELIGIOSA

EL HUMILLADERO

 

Los humilladeros son una especie de capillita o pequeño edificio con tejado a dos aguas, situados generalmente a la entrada (a veces también a la salida) de las poblaciones y construidos para albergar en su interior una cruz, una imagen de Cristo, la Virgen o algún santo.

Toman este nombre por la devoción que tienen los fieles de humillarse pasando por delante de este devoto lugar. Tenían como función la protección de las villas, pues se consideraba a la cruz como elemento que tenía poderes contra gente endemoniada, hereje, brujas, o portadoras de pestes. Era usual colocar sendas cruces en las entradas (o puertas, cuando las tenían) de los pueblos, villas y ciudades.

En ciertos lugares persiste la costumbre de colocar cruces de madera sobre puertas y ventanas, o el nombre de Cristo, el famoso IHS gótico tan abundante en los dinteles. Otra de las funciones de estos humilladeros (o también de los cruceros, que se diferenciaban porque no tenían construcción protectora), era la de ser punto y límite de las procesiones, tales como las de Semana Santa o Corpus, como aún lo son en algunos pueblos. Los humilladeros pasan a ser ermitas cuando en ellas se celebran misas.

En otros casos los humilladeros pueden ser pequeñas edificaciones que se ubican en el borde de los caminos y que contienen alguna imagen en su interior, para que el caminante se acerque, haga sus oraciones y deje alguna limosna. En ciertos casos las imágenes solían aislarse del caminante por medio de una reja de hierro. A veces se construían para cumplir con un voto personal y otras como simple devoción a su santo preferido. Turmequé tal vez ya no recuerda un nicho donde se alojaba la imagen de .... situado en la periferia, al final de la calle que salía hacia Ventaquemada y que lo había dispuesto doña Julita Azula cerca de su casa para que los transeúntes lo pudieran venerar y de paso dejar una limosna en un compartimiento situado en la base del cuadro.

Varios de los humilladeros llegaron incluso a convertirse en ermitas, gracias a las donaciones de algún devoto acaudalado, a quien los santos de determinado humilladero le habían ayudado en alguna ocasión. Otros humilladeros son cruces de piedra sobre peañas de gradas, que suelen ser de palo, a las cuales los caminantes les arriman las piedras o donde esculpen inscripciones señalando para dónde va cada uno de los caminos.

Muchos de los humilladeros se abandonaron con el tiempo y fueron invadidos por la naturaleza hasta su desaparición; por ello es de destacar la conservación de que ha sido objeto el de Turmequé, que además se destaca por su gran dimensión, comparada con los que se construían normalmente. Por ello constituye verdadera joya del arte religioso popular.

EL HUMILLADERO

En este pequeño espacio aledaño a la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, conocido antiguamente como El Humilladero, en una época fue utilizado para llevar los cadáveres de quienes no morían de muerte natural, antes de su inhumación.

 

 

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