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BIBLIOGRAFÍA CON TEMAS DEL CACIQUE

EL CACIQUE DE TURMEQUÉ Y SU ÉPOCA

 

 

LA SEGUNDA SANGRE

 

 

 

   
     

 

PERSONAJES

DIEGO DE TORRES Y MOYACHOQUE

 

Imagen de Don Diego de Torres y Moyachoque, cacique de Turmequé, con una apariencia más fiel a la que antes se había difundido. En esta obra, su fisonomía y vestuario corresponden a la época y a su etnia. La pintura es del reconocido artista Alberto Ortiz, bajo la orientación de interpretaciones históricas fundamentadas.

 

  • El colombiano más importante del siglo XVI
  • Precursor de los Derechos Humanos en América.
  • Primer cartógrafo del país.

“Una figura luminosa en la Historia como defensor denodado y abierto de sus paisanos, de su allegados, de los súbditos de su cacicazgo”

Nació en Tunja, en un día indeterminadado de 1549 y murió en Madrid, España, el 4 de Abril de 1590, a la edad de 40 años.

Documentos relacionados con don Diego Torres y Moyachoque

GENEALOGÍA DEL CACIQUE DON DIEGO DE TORRES Y MOYACHOQUE

Hijo de Juan de Torres, español que vino abandonando la esposa para viajar a América y con el tiempo casó con Catalina de Moyachoque, hermana del cacique de Turmequé. Estudió en la escuela de mestizos de Don Diego del Águila y luego con los frailes de Santo Domingo.

 

Casa de don Juan de Torres, padre del Cacique

Como “cartógrafo”, tiene el gran mérito de haber elaborado el primer croquis de la Provincia de Santa Fe, “el testimonio gráfico más antiguo de Bogotá, realizado hacia 1578,… un dibujo de Santafé que la muestra rodeada por pequeños poblados, ubicada entre el río Bogotá y el Sol que sale por los llanos. Este mapa, elaborado tan sólo 40 años después de fundada la ciudad (Santafé de Bogotá fue fundada primero en 1538 y oficialmente en 1539), incluye Suesca, Cajicá, Cucunubá, Fusagasugá, Guatavita, Ubaté, Tocaima, Villeta y Zipacón”. [1]

Casa donde vivió en su niñez, (y probablemente nació) el Cacique don Diego, situada en la actual carrera 12 Nº 19-11 de la ciudad de Tunja. [2]

PRIMER MAPA DE LA PROVINCIA DE SANTAFÉ

Al pie del mapa, dibujado por el Cacique Don Diego, se lee: “Canoa del río de la Magdalena. En este río había infinidad de indios, todos los han consumido en el cruel boga que de más de cincuenta mil indios no han quedado ningunos”. [3]

También elaboró un mapa de la Provincia de Tunja “y de sus pueblos y jurisdicción”, para acompañar el memorial de agravios entregado al Rey de España Felipe II.

En el mapa se lee: “Lo que en este papel está trazado es la Provincia de Tunja en donde está una ciudad de españoles llamada del mesmo nombre de la tierra TUNJA y lo que esta ciudad tiene de términos a todos lados señala, y todas las demás son iglesias que están en los pueblos de los indios para que se entienda mejor lo que alcanza de términos y con quien alinda por los lados”

Este extraordinario personaje se convirtió, desde su juventud, en adalid de la causa de la justicia y el respeto a los derechos de los indígenas y tuvo que enfrentarse hasta con su propio padre por evitar el trato cruel que les prodigaban. Esta defensa le valió que la Real Audiencia lo depusiera de su cacicazgo (1574) y lo condenara a la horca. Se salvó porque logró fugarse e irse a España, (tenía 24 años) en un viaje que duró más de 2 años.

La vida de don Diego de Torres es tan apasionante que parece una novela. Todos los episodios, incluyendo sus dos viajes, su fuga, su persecución, su trabajo en la corte, la persistencia en la lucha por eliminar las penurias tanto propias como de su familia y, en fin, su prestigio como jinete, como líder y como servidor de los desvalidos es a cual más atractivo e interesante. Su importancia y valor no se conocerían si no es por la exhaustiva investigación del historiador don Ulises Rojas, natural de Tibasosa (BY), por mucho tiempo presidente de la Academia de Historia de Boyacá y miembro de otras. En un libro de más de 550 páginas, el historiador boyacense consigna los descubrimientos hechos en el mismo Archivo General de Indias de Sevilla y otras fuentes, documentados ampliamente, incluso con la firma del Cacique. “…un justo desagravio a la raza aborigen y a los perseguidos por la justicia, porque en él se contiene la voz de los vencidos”

Por supuesto, también es digna de mencionar otra bibliografía que ha contribuido a mover el interés por el personaje.

Es el caso de la obra laureada del escritor tunjano Gilberto Abril Rojas: una novela titulada “La Segunda Sangre”. [4] Es una publicación de “470 páginas en las que cuenta las luchas del Cacique de Turmequé y los últimos y solitarios 15 días de vida de Felipe II, relatados a su confesor”. Esta obra ganó el Gran Premio Internacional de Novela Histórica en 1995.[5]

También la poeta cubana, nacida en Santa María de Puerto Príncipe, - hoy Camagüey- en 1814, escribió una novela de corte exótico pero en tono melancólico y nostálgico titulada “El cacique de Turmequé” (1860).

Un gran resumen de la vida de nuestro personaje lo sitúa, después de que realizó sus estudios en la escuela de mestizos y en las escuelas de los dominicos, en la lucha por la defensa de su cacicazgo y de los nativos de esa comarca.

Después de un tiempo y de grandes dificultades y penurias, que lo obligan incluso a trabajar en las caballerizas para poder subsistir, obtiene del Rey que se dicten disposiciones a favor de los indígenas, se envíe un Visitador especial (Juan Bautista Monzón), se le restablezca en su cacicazgo y recursos para un regreso decoroso. Otra vez en el Nuevo Reino de Granada (1579), feliz de sus logros, fue recibido con una implacable persecución, sometido a prisión en las mazmorras del Ayuntamiento (1580) de las cuales lo sacaron para que calmara la agitación y la iracundia indígena. Alcanzó a llevar una vida apacible en sus territorios hasta cuando emprendió, por misión del Visitador Monzón desesperado por los obstáculos a su misión, emprender nuevo viaje a España. En cuanto se supo en la Presidencia, se cumplió la orden de arresto cuando iba por Tamalameque y despojado de sus bienes, vuelve a prisión, maniatado y vejado.

Repite la fuga (1581), esta vez en una acto espectacular y desconcertante para sus enemigos y pasa dos años escondido en una cueva, asistido por un indígena mudo, escogido así para que no pudiesen saber de él y descubrirlo, pero la sentencia de la Real Audiencia es implacable: “donde quiera que pudiera ser hallado sea prendido y traído a la cárcel  y sea ahorcado de manera que muera naturalmente”. A pesar de que se apela al terror para presionar a la gente a denunciar su escondite, Don Diego termina entregándose voluntariamente ante quien reemplazó al Visitador Monzón, el español Juan Prieto de Orellana, quien le ofrece las garantías y seguridades para que pueda emprender su segundo viaje a España (1583). Allí hace entrega del “Memorial de Agravios”, redactado en 22 capítulos. Contrae matrimonio con Juana de Oropesa, con quien tiene tres hijos. Afronta muchas penalidades pues debía afrontar sin ingresos el mantenimiento suyo y el de su familia y ni siquiera fueron cumplidas las repetidas órdenes del rey al Tesorero Real, don Antonio de Cartagena para que remitieran al Cacique dineros de adelanto en medio del pleito por el Cacicazgo, resuelto, al fin en 1587, cuando se produjo la total absolución de Don Diego. “Estoy lejos de mi tierra, vine por … evitar la total destrucción y menoscabo de los miserables indios del Nuevo Reino y no aspiro sino a morar en algún rincón seguro” decía al implorar por recursos al Rey. En medio de una situación desesperada, a la que contribuye la lentitud de los trámites legales y de la justicia muere, a los 40 años, el 4 de Abril de 1590.

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1.   RIVADENEIRA, Ricardo, Atlas Histórico de Bogotá, en: Revista Credencial Historia, Edición 133, Enero de 2001, Bogotá, D. C.

2. Imagen tomada de: PALACIOS Preciado, Jorge, “Diego de Torres y Alonso de Silva, Dos Caciques Mestizos Luchan por la Justicia Social en el Siglo XVI”, en: Rev. Credencial Historia, Edición Nº 14, Febrero 1991, publicada por: www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/credencial.

3. ROJAS, Ulises, El Cacique de Turmequé y su Época, Biblioteca de Autores Boyacenses, Departamento de Extensión Cultural de Boyacá, Tunja, 1965.

4. Ediciones Caja Popular Cooperativa. Tunja, Boyacá, Colombia. 1996. (1ª Edición) y Editorial Berkana, La Victoria, Edo. Aragua, Venezuela, 1998. (2ª Ed.).

5. Lo concede la Internacional Academy and University Magistrorum Filo-Byzantine, de Fawskin, California, USA.

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