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CONJUNTO DE BALCONES CARACTERÍSTICOS DE LA ARQUITECTURA COLONIAL

 

 

CONSTRUCCIÓN EN TAPIA PIZADA

 

 

ARTES PLÁSTICAS

ARQUITECTURA COLONIAL

 

Es muy apreciado el estilo de las construcciones civiles que se hicieron en la época de la Colonia [1], no solamente por su valor histórico, sino por su valor estético.

Una gran parte de las casas, especialmente en el marco de la plaza principal (convertida en parque) conservan aún esa característica arquitectónica, aunque lamentablemente se cometieron muchos delitos contra este patrimonio, debido a la falta de aprecio y de control por el municipio.

Según un autorizado concepto[2], “nuestra arquitectura colonial es de espíritu español pero su inspiración es local, con peculiaridades constructivas y plásticas que la distinguen de las de la metrópoli y de aquellas más ricas y más amplias que prosperaron en otras zonas de América. Su expresión formal y su raigambre regional la hacen valedera y digna”.

Es de anotar que los conquistadores trajeron pautas para la fundación de poblados, “verdaderos tratados de urbanismo” que se aplicaron casi invariablemente. Dice la Ley Primera del Título VII del Libro IV…"[3] y cuando hagan la planta del lugar repártanla por sus plazas, calles y solares a cordel y regla, comenzando desde la Plaza Mayor y sacando desde ella las calles a las puertas y caminos principales, y dejando tanto compás abierto, que aunque la población vaya en gran crecimiento, se pueda siempre proseguir y dilatar en la misma forma. Procuren tener el agua cerca y que se pueda conducir al pueblo y heredades derivándola si fuere posible, para mejor aprovecharse de ella, y los materiales necesarios para edificios, tierras de labor, cultivo y pasto, con que excusarán el mucho trabajo y costas, que se siguen a la distancia.

No elijan sitios para poblar en lugares muy altos, por la molestia de los vientos y dificultad de servicio y acarreo, ni en lugares muy bajos, porque suelen ser enfermos: fúndese en tierras medianamente levantadas, que gocen descubiertos los vientos del Norte y Mediodía: y si hubiesen de tener sierras, o cuestas sean por la parte de Levante y Poniente; y si no se pudiesen excusar de los lugares altos, funden en parte donde no estén sujetos a nieblas, haciendo observación de lo que más convenga a la salud y accidentes, que se pueden ofrecer; y en caso de edificar a la ribera de algún río, dispongan la población de forma que saliendo el sol dé primero en el pueblo que en el agua”.

Estas sapientes disposiciones generales fueron complementadas con las que establecen las cualidades generales de los terrenos a escoger; se detienen en detallar con esmero el lugar eminente que debe destinarse para la iglesia mayor, da instrucciones sobre las plazuelas para las futuras iglesias y monasterios, y al referirse a la principal, sobre la cual habría de levantarse el plano urbanístico, establece:

"De la plaza salgan cuatro calles principales, una por medio de cada costado; y demás de éstas dos por cada esquina; las cuatro esquinas miren a los cuatro vientos principales, porque saliendo así las calles de la plaza no estarán expuestas a los cuatro vientos, que será de mucho inconveniente: todo en contorno, y las cuatro calles principales que de ella han de salir, tengan portales para comodidad de los tratantes que suelen concurrir y las ocho calles que saldrán por las cuatro esquinas, salgan libres, sin encontrarse de los portales, de forma que hagan la acera derecha con la plaza y calle”.

Fotografía de la plaza mayor y la Iglesia antigua, una verdadera joya obtenida por www.boyacacultual/turmeque. Fue facilitada por la familia Torres y parece datar de 1910. Muestra la Iglesia inicial. Debe corresponder a un acto muy importante, a juzgar por las galas que lucen los asistentes. A la izquierda está la pila de piedra que aún se conserva al lado del parque.

 

La plaza, en las ciudades y poblaciones coloniales, era “el centro urbano por excelencia. Su amplitud facilitaba las reuniones civiles y religiosas. Como mercado público congregaba a labriegos, artesanos y mercaderes”.[4]

Foto tomada en un día de mercado, cuando este se hacía los lunes en la plaza central, a la usanza de entonces, con toldos de lona.[1]

El encalado blanco de los muros en bahareque, en adobes o en pared maestra, contrastaba con la faja horizontal de pintura roja o azul de los zócalos; los aleros protectores de las inclemencias del clima, guarnecidos de canecillos[5]rústicos, eran la prolongación de un tejado de color ocre claro, muy vistosos. El conjunto de una calle colonial, se mostraba con una apariencia urbana inconfundible.

“Los balcones, a semejanza de palcos de un gran teatro, permiten asistir a los simples acontecimientos cuotidianos, a participar de las más señaladas festividades lugareñas”. La ventana tuvo como fin principal el asomarse y ver transcurrir la gente y la vida pueblerina, particularmente en las horas de la tarde porque, según costumbre de la época, “Música, miel y ventana no pegan por la mañana”.

Las ventanas de las casas coloniales son casi siempre abarrotadas, con pequeñas columnas que, con los barandales, forman las barandillas o antepechos de balcones, azoteas, corredores y escaleras. En las casas de dos pisos, una puerta-ventana da sobre un balcón de madera, apoyado en masivos canes y protegido por una justa prolongación del alero, que se sostiene en columnillas de madera.

Otra de las características de la arquitectura colonial, que hizo sobrio y de una autenticidad incomparable el ambiente y la naturaleza del municipio, aunque cada vez pierda más su identidad, es el empleo de elementos y técnicas de construcción muy propias de este estilo. “Hierro forjado, maderos, lozas, muros de tapial y grafas de ladrillo, canterías, arcos, balcones, pretiles, escalas, nada fue inútil, ni nada se mistificó. Verdad, sinceridad, adecuación, sobriedad y economía es la graduación del éxito arquitectural de los maestros coloniales.

Por eso esplenden como joyas, esas construcciones desafiadoras del tiempo, armoniosas y esplendidas en su pobreza, de faz encalada cuyos hierros y balaustradas al adornar con gracia incomparable, cumplen rigurosamente su noble función”.[6]

Las construcciones más antiguas de la arquitectura estilo colonial fueron hechas básicamente con tres técnicas que manejaban la tierra: adobe, bahareque y tapia pisada. La tapia pisada, técnica utilizada desde hace 300 años, “consiste en compactar tierra en estado semi seco estabilizados con cal, en encofrados llamados tapiales; la compactación se realiza con una herramienta  de madera denominada pisón. “El sistema cuenta con una distribución de refuerzos en caña o en  madera que mejoran el comportamiento estructural de la tapia pisada. Así, las casas construidas en tapia pisada tienen mejor comportamiento térmico, acústico, más confortable y ambientalmente más sana”. [7]

En Barichara (SA) se ha constituido la Fundación Tierra Viva, que pretende "demostrar que el material de tierra tiene unas posibilidades estéticas aún inexploradas”, así como “componentes patrimoniales, ambientales y culturales muy marcados". Ojalá, pues, se vuelva a recurrir a quienes aprendieron de sus padres y abuelos el oficio en el que aprietan en sus manos un puñado de tierra para saber si ‘amarra’ y que armen los tapiales bien ‘plomados’ a punta de agujas y ‘taquetes’ para ‘zurroniar’ en la tapia el cagajón”.[8]

El “Tapial es el cajón de madera que sirve de molde para hacer tapia pisada, Amarrar se usa para definir la capacidad de cohesión de un suelo, Zurroniar es llevar la tierra preparada desde el sitio de extracción hasta el tapial, Agujas son los elementos horizontales sobre los que descansa el tapial, Taquetes son los bloques de madera instalados dentro del tapial que le dan espesor a la pared, Cagajón es una mezcla de cal, tierra arenosa y estiércol de caballo o burro con la que se recubren los muros de tierra”.[9]

Infortunadamente, no se ha sabido valorar este patrimonio histórico y cultural y, sumado ello a la falta de control y normas que lo defiendan, una buena parte de las construcciones originales fueron reemplazadas por verdaderos "adefesios modernos”, empezando por una sección de la casa cultural, tal como lo muestran las fotografías siguientes.

EJEMPLOS DEL MENOSCABO DEL PATRIMONIO COLONIAL

Al ser intervenida la casa cural fue en la forma que se muestra, se hizo notoria la discontinuidad y rompió el estilo que hacía el conjunto más agradable y armónico.

En su estilo original esta casa estaba dotada de una imponente entrada y su costado era sobrio y con un volumen imponente. La reforma despedazó el conjunto, eliminó el bello portalón y llenó de vacíos y aberturas el muro, como puede verse en la foto de arriba.

EJEMPLOS DEL MENOSCABO DEL PATRIMONIO COLONIAL

A la casa del centro, situada a un costado del ario de la iglesia, la “modernización” le eliminó los balcones del frente y del costado y dejó un volumen plano y sin gracia, rompiendo de paso la armonía del entorno, cuyas casas sí conservaron  los balcones de madera, sostenidos en un conjunto de canes, con los barandales, antepechos y puerta-ventanas, todo el conjunto protegido por una apropiada prolongación del alero.

No estriba el progreso en destruir la obra de nuestros mayores, sino en superarla; nos legaron ellos carentes de la sabiduría actual pero sinceros en grado sumo, el más acorde estilo de arquitectura propia de nuestros climas. No dejemos perder tan preciosa experiencia de cuatro siglos, y en lugar de triviales a veces ruines imitaciones o adaptaciones sobradamente “criollas”, procuremos salvar la estampa de nuestras ciudades, elevando a cánones de belleza y perfección, los nobles, sobrios, adecuados y sinceros elementos de la vieja arquitectura colonial colombiana”.[10]

A pesar del desmedro en que se ha incurrido, aún es suficientemente valioso como para ser declarado Patrimonio Histórico, Cultural y Artístico de la Nación, como lo fue por Decreto 1940 de 29 de Agosto de 1989, el cual hace la evaluación histórica para determinarlo.

Dicha evaluación histórica considera la plaza principal, que corresponde a la manzana 15 del plano urbano elaborado por el Instituto Geográfico Agustín Codazzi-IGAC y los cuatro costados que la enmarcan, ubicados entre las calles 3 y 4 entre carreras 4 y 5; los dos costados de la calle 3 partiendo desde la plaza principal entre carreras 3 y 1 sur y la Iglesia del Rosario y su área de influencia ubicada en la carrera 7 entre calles 3 y 4 y todos aquellos inmuebles y su área de influencia en los que se encuentren posteriormente testimonios pictóricos contemporáneos a estos o relacionados con los hallazgos de la iglesia principal.

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1. El periodo colonial abarca desde el final de la conquista (1540) y comienzos de la administración colonial, hasta 1819, cuando se logró la independencia del imperio español.

2. La arquitectura colonial en Colombia, editorial de la Revista PROA Nº 102, Agosto de 1956. Tomado de http://www.lablaa.org/blaavirtual/revistas/proa/proa102.pdf en Noviembre de 2008.

3. La arquitectura colonial en Colombia, Ob. Cit.

4. La arquitectura colonial en Colombia, Ob. Cit.

5. O modillones. (Del it. modiglione). Miembro voladizo sobre el que se asienta una cornisa o alero, o los extremos de un dintel.

6. La arquitectura colonial en Colombia, Ob. Cit.

7. Tomado de www.colfuturo.com/ Cfr.

8. Cfr. www.eltiempo.com/nación/oriente, Enero 7 de 2006

9. Cfr. www.eltiempo.com/nación/oriente, Enero 7 de 2006

10. Citado en La arquitectura colonial en Colombia, Ob. Cit.

 

 

 

 

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Investigación: EUFRASIO BERNAL DUFFO, I.G. - Diseño y Desarrollo: VICTOR MANUEL BUITRAGO TELLEZ. Derechos Reservados®2008