Buscador

Síganos en


Alto Turmequé


.

Cacique de Turmequé

.


.

 

Usted está en: Otros Temas / Antivalores / El "Doctor Mata"

ANTIVALORES

 

EL "DOCTOR MATA", EL TINTERILLO ASESINO

 

Baudilio Mendoza, que era propietario de varias bombas de gasolina, se había separado de su mujer y vivía con su concubina, fue visto por última vez en 1937. Por comprar combustible robado a la Tropical Oil Company, fue acusado de complicidad y para evitar los embargos traspasó sus bienes a la concubina. Matallana le aconsejó que se ocultara por algún tiempo y se ofreció para hacer el traspaso. Durante varios años la mujer recibió por intermedio de Matallana cartas falsas con presuntas instrucciones de Baudilio. En ellas, en un comienzo, se mostraba cariñoso y le recomendaba hacer todo lo que dijera el falso abogado; le pedía resignación y le enviaba sumas de dinero; pero posteriormente empezó a mostrase indiferente con la suerte de su compañera y sus hijos y feliz de su nueva vida. Por esos medios, Matallana logró primero que le traspasaran los bienes del desaparecido y luego que su concubina no volviera más a su oficina. Para la época en que se denunciaban éstos hechos, la prensa comentaba que la madre, la compañera y los hijos de Baudilio vivían prácticamente en la indigencia.

 

Se hallaba también desaparecida desde hacía unos siete años Leonor López, una proxeneta que había amasado una fortuna y haba sido propietaria de un edificio de apartamentos ubicado en la carrera 5ª entre calles 14 y 15 de Bogotá. Su única familia era un hijo que vivía en otra ciudad y entró en contacto con Matallana a raíz de un problema judicial relacionado con su negocio. Desaparecida Leonor, Matallana y José Prias, exhibiendo letras, embargaron el edificio que fue rematado al segundo por una supuesta deuda de $23.000 pesos. El edificio de quince apartamentos que podía valer unos $300.000 pasó luego a manos de Matallana. Al hijo de Leonor lo convenció el tinterillo que su madre vivía en París, viajó a esa ciudad y a la postre terminó enrolándose como combatiente en la segunda Guerra Mundial. Nadie volvió a dar razón de él.

 

El único desaparecido desprovisto de bienes de fortuna fue José Prías, un campesino ignorante que fue visto por última vez en 1941. Cercano a Matallana, había coadyuvado en el remate del edificio de Leonor López y había recibido en donación una parcela de la finca rematada a Octavio Perdomo.

El método del doctor Mata

 

 Sus víctimas fueron solitarios adinerados a quines estudiaba y aprovechaba su debilidad. Una tenía un problema con la justicia, como en el caso de Baudillo Mendoza; a otra la sugestionó creándole el fantasma de un lío judicial, como ocurrió con Leonor López. El otro tipo de víctimas fueron las que tentaba con jugosos negocios sobre predios rurales en parajes solitarios, como fue el caso de Alfredo Forero. Frente a los perseguidos reales o potenciales de la justicia aparecía como protector y, en los otros casos, como el enlace necesario para hacer un gran negocio. La víctima desaparecía y luego Matallana resultaba con poderes generales para disponer de sus bienes o con cheques o letras de cambio aparentemente firmadas por la víctima. Matallana era la última persona que había sido vista con el desaparecido y esto no lo negaba, con excepción del caso Forero Vanegas. A los pocos familiares de los desaparecidos les contaba que aquéllos le habían dicho que estaban en graves problemas judiciales o que tenían líos de faldas, y que por ello debían ausentarse temporalmente; también les recomendaba la mayor discreción para no empeorar la situación del afectado. 

 

El doctor Mata se presentaba ante los familiares del prófugo o desaparecido como el hombre de confianza de éste y el encargado de realizar algunas gestiones, dentro del mayor sigilo y prudencia para no llamar la atención ni de las autoridades ni de presuntos enemigos. Mata trataba de mantener la expectativa del regreso del desaparecido entregando algunas sumas de dinero, mostrando telegramas o cartas falsas, o contándoles de cuando en cuando a sus familiares los supuestos recados que el desaparecido había enviado con ficticios y desconocidos mensajeros. Para no contradecirse, llevaba un cuidadoso archivo.

 

Es posible que la vida de varios de los desaparecidos haya terminado en la finca de La Regadera, de propiedad de Matallana, ubicada entre Bogotá y Usme. Sin embargo, al menos por esos años, no se encontraron osamentas que pudieran complementar los hechos denunciados. De otra parte, el tiempo transcurrido entre las desapariciones y las denuncias hizo que se perdieran las pruebas y, además, la descomposición de los cadáveres en el caso de haberlos hallado hubiera dificultado probar la materialidad del delito, en una época en que la justicia no contaba con los recursos técnicos apropiados. 

 

Para responder ante la justicia, el doctor Mata contrató a excelentes abogados y tenía cómo hacerlo, pues su fortuna se calculaba en medio millón de pesos de ese entonces. Se mostró colaborador en aquellas diligencias que sabía que no tendrían resultados en su contra, pero trató de entrabar el proceso presentando innumerables memoriales. Durante el desarrollo de éste, fugó dos veces, una de ellas durante los disturbios del 9 de abril de 1948. Siempre se mostró frío e imperturbable y nunca aceptó responsabilidad en los sucesos que se le imputaban. 

 

Por la muerte de Alfredo Forero Vanegas, el Tribunal Superior de Bogotá condenó a Matallana e Hipólito Herrera, por los delitos de extorsión y homicidio agravado, a la pena de veinticuatro y dieciséis años de presidio, respectivamente. Sin embargo, cumpliendo esta sentencia en la cárcel de El Barne, en Tunja, se declaró la nulidad del juicio debido a que el cuestionario respondido por el jurado de conciencia no se había elaborado en concordancia con el pliego de cargos del auto de proceder. Por eso, al final de la década de los cincuenta, se inició una segunda audiencia pública contra Matallana por el "crimen de Calderitas". Este no alcanzó a conocer el resultado de la diligencia: lo sorprendió la muerte atendiendo su bufete de abogado en la cárcel modelo de Bogotá y cuando esperaba salir libre a sus 69 años para casarse con Lucy, su leal compañera. 

.

 

<<   Anterior

 

PARA COOPERAR CON ESTA WEB

 

 

Su apoyo es muy valioso para que esta publicación tenga continuidad y sea cada día mejor.

.

Usted puede ayudarnos mucho...

.

- Enviando datos e imágenes fidedignas para complementar nuestro contenido.

.

- Agregando el enlace www.boyacacultural.com  o un Banner en su sitio.

.

- Incluyendo nuestro Portal como página de inicio

.

-Contratando la publicidad de su empresa u ofreciendo sus servicios, bien para incluir un enlace a su Web (más económico) o su aviso.

.

- Contratando la elaboración de su propia página bajo el dominio de la nuestra.

.

- Convirtiéndose en un Patrocinador o Benefactor mediante apoyo económico

.

- Solicite informes por el correo de “Contáctenos”,

.

CONTAMOS CON EL APOYO DE

 

 

 

 


.

 

Normalistas de Tunja

NORMALISTAS de Tunja